Vinos dulces: el acompañante perfecto para las sobremesas de otoño

Vinos dulces: el acompañante perfecto para las sobremesas de otoño

De delicadas notas y agradable aroma, el vino dulce es todo un seductor. Puede decirse que es el antepasado de todos vinos, ya que en la antigüedad el vino se endulzaba con miel o especias como técnica de vinificación.

Los vinos dulces son unos de los más populares por su preservación de la dulzura primordial de las uvas. Para producir el vino dulce se requiere delicadeza y mucho esfuerzo. Su principal diferencia con los llamados vinos normales radica en la cantidad de azúcar que presentan. Se trata de azúcar residual que no se disuelve en la fase de fermentación y se convierte en alcohol, pero transfiere toda la dulzura a la bebida.

De acuerdo con la regla de concordancia, los vinos dulces acompañan los postres, algunos quesos y platos de carne. También combinan con algunos platos especialmente aromáticos o picantes por el agradable contraste que aporta el dulzor del vino. Aún así, y a pesar de las recomendaciones, el maridaje de los vinos al final es una cuestión de gustos.

El proceso para conseguir un vino dulce

Cuanto más madura sea la uva, mayor será el nivel de azúcar concentrada.
Los racimos se maduran de forma  natural  en el viñedo, pero a menudo el secado es inducido. Esto se consigue con el uso de recintos adecuados para garantizar que las uvas continúen con su maduración natural. Así,  debido al calor excesivo el agua contenida en las uvas se evapora, mientras que el azúcar más pesado se concentra. Este último paso es la llamada “deshidratación” de la uva.

 

Para obtener el grado deseado de dulzor, se puede agregar mosto concentrado, aunque el método más utilizado es el de la filtración del mosto original. Este mosto se va filtrando repetidamente hasta que fermentación reanuda su curso cada vez más lentamente. Una vez alcanzado el dulzor buscado, se interrumpe la fermentación

Los vinos con un alto nivel de azúcar residual tienden a tener un menor contenido de alcohol, excepto que sean fortificados, como Oporto y Jerez.

 

Familiarizándose con el vino dulce

 

 El primer paso es elegir un vino dulce para tomarlo solo, sin combinar con alimentos. Hay que tener en cuenta que su riqueza aromática aporta sensaciones únicas.  Y a partir de ahí puede experimentarse su combinación con algunos platos.

Vinos dulces como el Oremus Tokaji Aszú 5 Puttonyosson todo un referente. De la bodega Tokaj Aszú, está considerado como el vino dulce más noble del mundo y tiene su historia. El  zar Pedro el Grande de Rusia mandó  vigilar las bodegas Tokajy el transporte de este vino hasta San Petersburgo. El objetivo era que fuera  servido a la mesa de Catalina la Grande. Del Tokaji Aszú dijo Voltaire: “Vigoriza cada fibra de mi cerebro, y produce en lo más profundo de mi alma un destello encantador de inteligencia y buen humor”.  Las notas de este vino destacan por su perfecto equilibrio entre dulzor y acidez, ya que sólo puede ser elaborado en años de cosechas excelentes. Es un vino dulce ideal para regalo.

Un vino dulce de vendimia tardía puede ser el Chivite Colección 125, procedente de bodegas navarras.  Elaborado con uva moscatel de grano menudo, en boca es excepcional.  De color oro brillante, sabor frutal y floral, con aroma de hierbas aromáticas y tonos vainilla.

 

Otro vino dulce a tener en cuenta y de precio más asequible que los anteriores es el Castaño Dulce Monastrell 2015,  blanco, suave y afrutado.  Al paladar resulta fresco y sabroso,  con sensaciones de ciruela en confitura y frutos secos como el higo.  Su final tiene un agradable punto de acidez que equilibra su dulzor.

Opción igualmente apetecible es el vinoDulce Menade 2016, de suaves destellos pálidos dorados. Blanco, rico y cremoso. Elaborado con uva Sauvignon Blanc, de aroma a frutas exóticas, con envoltura típica de la variedad Sauvignon. Posee una acogedora dulzura frutal que abre paso a una fresca acidez. Es persistente y suave al mismo tiempo. Considerado como un vino de aperitivo, de postre, exótico y festivo.

 

Las sobremesas de otoño y el esplendor del vino dulce

 

Las tonalidades doradas y ocres de los vinos dulces son parejas a los colores del otoño. Estación mágica, nostálgica y acogedora al mismo tiempo. La temperatura desciende y se disfruta más de los ambientes de interior, las sobremesas se alargan. También apetecen otro tipo de platos más elaborados, la gastronomía se llena de matices. Y el vino dulce brilla con luz propia acompañando a un delicado postre de otoño, a un queso azul, a los inevitables frutos secos…  Su explosión de aroma y sabor envuelve de calidez la conversación en la mesa.  Al otro lado de la ventana cae la lluvia.  En el centro de la mesa, un vino dulce de reflejos ámbar,  tal vez un sedoso moscatel.  La sobremesa de prolonga sin prisas…

 

 

Publicado por 19/10/2018 Home, Consejos y Trucos 0 548

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